Justin: Ah, Hola, eres tu – dijo con cara de, puff bueno, me la suda – entra.
Mery: Justin, tengo que decirte una cosa – entré y cerré la puerta.
Justin se fue de la sala donde estábamos y cuando volvió ya estaba con una camiseta puesta, molaba mucho.
Justin: Bueno, y ¿que quieres?
Mery: He venido, para decirte que no te enfades.
Justin: ¿Qué?
Mery: Que no te enfades, por lo que paso ayer
Justin: Bueno …
Mery: Bueno, era eso – me di la vuelta para irme, pero el me cogió del brazo - ¿Qué quieres?
Justin: Mery … se que no has venido para decirme eso.
Mery: ?
Justin: Respóndeme
Mery: ¿A qué?
Justin: No te hagas la tonta, sabes que, la pregunta que te hice ayer, ¿me amas?
Mery: No lose – dije por lo bajini.
Se ve que me oyó, por que me soltó, fui a abrir la puerta, pero Justin, puso los dos brazos sobre mi, haciendo que yo intentara abrir la puerta y me tuviera que dar la vuelta, para preguntarle lo que hacía, cuando me la dí, me beso, yo le seguí en beso, hasta que otra vez se volvieron a separar nuestros labios.
Justin: sabes que me quieres.
Mery: ¡Si!, ¡NO!, ¡NO LO SE! ¡VALE!, Déjame salir… por favor – empezaron a caer lagrimas, por mis mejillas.
Justin: ¿Por qué lloras?
Mery: Déjame salir.
Abrí la puerta y me fui, a mi casa, cuando cerré la puerta, y fui a mi casa, con las lagrimas en los ojos, no sabía tendría que elegir entre Justin y Sergio, el mundo se me caía encima, cada lagrima que caía por mi mejilla, llegue a casa pero como había cogido las llaves, tuve que llamar al timbre, lo último que quería era que mi abuela me viera llorando, cuando me abrió fui corriendo hacia mi habitación, creo que no se dio cuenta, subí las escaleras hacia mi habitación, cogí mi diario y empecé a escribir, lo primero que puse fue en grande y en mayúscula.
¡MI VIDA ES UNA MIERDA!
Sinceramente, por todo lo que había pasado, no me podía creer, lo que me estaba pasando un día el chico que desde primero me había enamorado me dice de quedar, y ese día mi, ídolo, se mudaba a la casa de al lado, lo único que se me ocurrió fue ir a la playa a despejarme, pero no creía que mi abuela me iba a dejar, así que me senté delante de la ventana, llorando, asta que se me paso, pero la casa de los abuelos de Justin eran hay al lado y su habitación daba a mi ventana, entonces vi, como aparecía, por la habitación, y como me veía, entonces me iba a levantar, pero el me dijo que me esperase.
Justin: ¡Mery, por favor, espérate!
Mery: ¿Qué quieres? – dije con los ojos rojos, de haber llorado, hace dos minutos.
Justin: Por favor, ¿puedo hablar contigo?
Mery: ¿Qué quieres?
Justin: ¿Puedo ir allí?
Mery: Bueno …
Entonces salió de su habitación, y a los cinco minutos ya estaba tocando el timbre.
Mery: ¡Abuela, voy yo!
Abuela: Vale
Fui a abrir, Justin entró y cerro la puerta, fui hacia mi habitación.
Abuela: ¿Quién es?
Mery: ¡Un amigo!
Justin: eso hasta dentro de poco – dijo por lo bajini, pero no lo oí.
Mery: ¿Qué has dicho?
Justin: nada
Mery: no enserio que has dicho, que no te he oido.
Justin: nada, nada.
Le puse cara de asesina, llegamos ya a mi habitación.
Mery: ¿Qué quieres?
Justin: Que me respondas.
Mery: a ¿Qué?
Justin: ¿Me amas? – cogió de la cara.
Mery: Pasapalabra.
Justin: respondeme por favor.
Mery: Si, pero no.
Justin se quedo confuso, me fui hacia la cama, me senté y el al lado mío.
Justin: explicate.
Mery: Si, te amo, pero Sergio … a Sergio también lo amo.
Justin: creo que tendrás que decidirte – me dio un beso en la mejilla y se levantó para irse – decídete, tu decisión la respetaré.

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